Raya con patatas al horno


Me parece que sabéis de sobra que la raya me “requetechifla” y nunca me canso de dejar de probarla con diferentes guisos o arroces, incluso en la fideuà. Busqué entre mis recetas y me encontré con ésta que tenía mucho tiempo guardada y ya ni recordaba. Es otra más de mi amigo Jaime en la que no indica su origen, pero, al fin y al cabo, lo que importa, es saber que nos gustó en casa, incluso a la novia de mi hijo que no había comido raya en su vida. Tuvimos que explicarle cómo tenía que desprender la carne del pescado y fue divertido, pero le gustó, o al menos, eso nos dijo y pareció, porque se comió todo.

Es un plato de pescado al horno diferente a los que había preparado hasta ahora y seguro que os asombra lo fácil que es prepararlo y los ingredientes que lleva.

Me parece que también quedaría muy bien con otro tipo de pescado pero que no tenga espinas.
Ingredientes

- 600 g de raya
- 600 g de patatas
- 2 zanahorias (no le puse)
- 1 puerro
- pan rallado
- ajos
- perejil
- aceite de oliva virgen extra
- sal
- 1 vaso de leche
- agua
Preparación tradicional

- Pelar y cortar las patatas, las zanahorias y el puerro en rodajas

- Cortar la raya en trozos más o menos grandes.

- En una fuente de horno, colocar al fondo patatas, zanahorias y el puerro. Espolvorear por encima una capa abundante de pan rallado mezclado con ajo y perejil.

- Regar con aceite y colocar encima de las verduras y los trozos de raya.

- Espolvorear sobre los filetes de pescado un poco más de pan rallado con ajo y perejil.

- Rociar con aceite por encima y verter por encima, un vaso de leche y después, agua hasta que cubra más o menos las patatas.

- Tapar con papel aluminio y hornear a 200º. 

- A media cocción, retirar el aluminio. Controlar que no se quede seco de jugo y si es necesario, añadir un poco de agua o de leche más. En mi caso, no fue necesario.

- Cuando las patatas estén blandas estará listo (el tiempo dependerá de cada horno y del tipo de patatas, así como, de su grosor).

Bon profit!

Crema de portobello con migas doradas


Pensé si dejaba esta crema para publicar más adelante, pero está tan buena y como hoy es día 15 y termina Reciclando Sabores de este mes, no me lo he pensado más. La edité el sábado y como hacía frío, me quedé en casa y me puse a redactar la entrada y la única foto. La he hecho dos veces y los dos días, el tiempo era penoso. Sin luz, mal lo tenía, para hacer unas fotos decentes así que, sólo ésta se podía salvar tras trabajar un poquito con ella.

Esta crema no me la he inventado yo. A veces os comento, que me escribe gente que me sigue y me pregunta cosas, pero en este caso, es todo lo contrario. Hará ya dos años o más, se puso en contacto conmigo Elisabeth y desde entonces, nos hemos enviado correos y en cada uno de ellos, ha sido ella la que, además de compartir vivencias personales conmigo, me ha enviado alguna de sus recetas. Al ver una de mis últimas publicaciones para Reciclando, me escribió que ella reciclaba los troncos de los champiñones Portobello. Esto fue lo que me dijo:

Los champiñones los hago fritos con poco aceite y un picadillo de ajo y perejil, pero los rabos no los tiro, los guardo y, cuando tengo los de tres bandejas, hago una crema de rabos de champiñones con patata, cebolla, algún resto de caldo de pollo, agua, aceite y sal. Lo cuezo todo en crudo y luego lo trituro”.

A mí los Portobello me encantan y hace ya bastante tiempo que los compro, pero no recuerdo si tengo alguna receta en las que los utilizo en el blog. Tienen un sabor delicioso y, aunque son de la familia de los champiñones blancos, me gustan más, aunque también es porque tuve una temporada que comí tantos, que los llegué a aborrecer. 

Me he informado un poco y he leído que los Portobello, son bajos en calorías (sólo 26 kcal por 100 g) y con efecto saciante; son una excelente fuente de aminoácidos esenciales, minerales como fósforo, cobre, zinc, hierro o potasio, además de carbohidratos y fibra entre otros. Por su gran poder antioxidante, pueden prevenir contra ciertos tumores. Para mí, que tengo que reforzar mi sistema inmunológico, son ideales. Fuente importante de vitaminas del grupo B y precursores de vitamina D, contienen también minerales esenciales como el selenio, fósforo y potasio, necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Si queréis saber más, pinchad aquí.

A partir de la receta de Elisabeth, se me ocurrió un reciclaje, pero no sólo de los troncos de Portobello. Mi hijo y su novia, habían vaciado una barra de pan comprada y la miga, como saben que en casa no se tira nada, la habían dejado dentro de una bolsa de plástico. Llevaba ya dos días y temí tenerla que tirar. Yo ya había estado guardando mis tronquitos, pero me quedaba parte de una bandeja de Portobello. Se me ocurrió reforzar el sabor añadiendo a los troncos, los hongos enteros. También tenía un resto de caldo de pollo y de queso fresco 0% mg. El horno estaba acabado de apagar y se me ocurrió tostar las migas tal y como os indico en la preparación, por lo que también aproveché el calor residual del horno, y eso también es una forma reciclar. La segunda vez, tosté las migas utilizando el grill del microondas.

El resultado, un éxito en casa que he repetido de nuevo y que, sin duda, volveré a preparar. Ya sabéis, podéis reciclar troncos de Portobello o comprar unas bandejas preparando esta rica crema. No os decepcionará.

Gracias Elisabeth, una receta sencilla, muy rica y un reciclaje de lo más original. Espero que te guste mi adaptación.


Ingredientes

Crema 

- 100 g de cebolla
- 30 g de aceite de oliva virgen extra
-100 g de patata
- 400 g de rabos de champiñón Portobello
- 150 g de champiñones Portobello enteros
- 200 g de caldo de pollo
- 200 g de agua
- sal
- pimienta de colores
- 50 g de queso desnatado 0% mg

Además 

- migas de pan asadas
- un poco de aceite
- pimentón 

Preparación en TMX

Crema 

- Poner en el vaso la cebolla cortada en cuartos y el aceite. Programar, 10 segundos, velocidad 4. Bajar los restos con la espátula y programar, 5 minutos, 90º, velocidad 2. 

- Agregar la patata cortada en trozos, los champiñones cortados en trozos y los rabos de champiñón. Sofreír un poco removiendo con una cuchara de madera.

- Agregar el caldo de pollo, el agua, la sal y la pimienta. Programar, 20 minutos, 120º (TMX5) 100º (TMMX 31, velocidad 3.

- Cuando termine el tiempo, dejar que se enfríe un poco, agregar el queso desnatado y programar, 1 minuto, velocidad 8.

- Servir caliente.

Preparación tradicional

Crema 

- En una cazuela, verter el aceite y sofreír la cebolla picada sin que se dore. Se puede añadir un poco de sal para que se ablande más rápido.

- Agregar la patata cortada en trozos, los champiñones cortados en trozos y los rabos de champiñón. 

- Agregar el caldo de pollo, el agua, la sal y la pimienta. Programar, 20 minutos, 120º (TMX5) 100º (TMMX 31, velocidad 3.

- Cuando termine el tiempo, dejar que se enfríe un poco, agregar el queso desnatado y programar, 1 minuto, velocidad 8.

- Servir caliente.

Migas de pan doradas 

- Rociar con aceite una fuente para horno. La mía era de cristal. También se pueden hacer en el grill del microondas. 

- Colocar por encima las migas desmenuzadas, pero no muy pequeñas. 

- Rociar con aceite y hornear unos minutos cuidando que no se quemen. Antes de que termine el horneado y, con el fin de que no se queme, espolvorear por encima el pimentón. 

- Servir la crema caliente y acompañada de las migas. 

Bon profit!

Galletas de centeno con chocolate y aceite de oliva


Ya he compartido recetas en las que he utilizado harinas que me regala mi amiga Milia, Cousas de Milia. Son harinas gallegas ecológicas y maravillosas. Sólo tenéis que pinchar en esta rica Hogaza de pan de harina de castaña o las empanadas que hice con sus recetas y harinas: Empanada gallega vegetariana y Empanada de xoubas. A mí que me gusta amasar más que a un tonto un caramelo, utilizar estas harinas, me encanta. El resultado, siempre es sorprendente y mucho más saludable seguro; harinas molidas a la piedra y regaladas con cariño. 

Esta vez, me ha enviado harinas nuevas y voy a tener que experimentar con ellas. Cuando las recibí, vi en Facebook, que también le había regalado otro lote a mi amiga Chus, Siguiendo a Nenalinda y para variar, se me ocurrió proponerle que publicáramos una receta el mismo día utilizando una de estas harinas y sin saber qué había horneado cada una. Chus, no lo dudó un instante y se puso a trabajar más rápida que un meteorito, tanto, que, antes de que yo hubiera decidido qué iba a hacer, ya me comentaba que lo tenía todo listo.

Decidí que, ya que Milia es intolerante a más de una cosa, mi receta iba a ser apta para ella, pero también sé que le gusta hornear galletas y precisamente yo no tengo ninguna receta de galletas en el blog. Aprovechando que no tomo azúcar, mi receta es apta para más de una intolerancia, pero, además, son unas galletas muy sencillas de preparar y de hornear. Al catador oficial de la casa y a otra persona más que las ha probado, les han gustado. Mis galletas de centeno y chocolate negro no son muy dulces porque no les he añadido miel, ya que no la puedo tomar, pero os indico la cantidad porque estoy segura de que mejorarán su sabor. La masa es tan fácil de manejar que se pueden formar sin usar un corta pastas, pero yo lo utilicé y me ha gustado el resultado. Finalizado el horneado, se “craquelan” un poco, pero lo más importante es, que guardadas en una caja metálica, no se endurecen. Las que quedan, todavía están igual.

La receta de Chus es  mucho más arriesgada. Ha horneado un Pan con harina de Kamut. Vamos a visitarla y veremos cómo le ha salido. Yo aún no lo he visto. Para mí, es totalmente nuevo el uso de esta harina, así que ya tengo una excusa con su pan, para ponerme a utilizarla.

Espero que os gusten. Gracias Milia y Chus, Chus y Milia. Sois dos gallegas geniales, muy buena gente.
Ingredientes 22 galletas aproximadamente

- 100 g de harina de centeno integral
- 100 g de copos de avena integral
- una pizca de sal
- 100 g de azúcar de abedul o de azúcar moreno
- 1 cucharadita rasa de bicarbonato
- 5 cucharaditas de postre bien colmadas de cacao sin azúcar
- 50 g de chocolate 85 % de cacao, en trozos
- 40 g de aceite de aceite de oliva virgen extra
- 90 g de leche de soja o cualquier otra leche vegetal (70 g si le añadís, 20 g de miel)
*papel sulfurizado
*un cortapastas (opcional)

Preparación en TMX 

- Precalentar el horno a 170º si son sin azúcar y a 180º, con azúcar. 

- Poner en el vaso, la harina de centeno, los copos de avena, la sal, el azúcar de abedul o el azúcar moreno, el cacao y el bicarbonato. Programar, 6 segundos, velocidad 6. 

- Agregar el chocolate en trozos y programar, 4 golpes de turbo de 1 segundo. 

- Añadir el aceite, la leche (y la miel si la usáis). Programar, 15 segundos, velocidad 2. Terminar de mezclar la masa con la espátula. Tienen que estar todos los ingredientes integrados y que, al cogerla con los dedos, se puedan formar bolas. Si no es así, añadir un poco más de harina o de leche. 

- Sacar la masa del vaso, formar bolas de igual tamaño, aplanarlas con la mano e ir cortando las galletas con el corta pastas. 

Preparación tradicional 

- Precalentar el horno a 170º si son sin azúcar y a 180º, con azúcar. 

- Poner en un bol, o en el vaso de un robot, la harina de centeno, los copos de avena, la sal, el azúcar de abedul o el azúcar moreno, el cacao y el bicarbonato. Mezclar bien y triturar. 

- Agregar el chocolate rallado o troceado muy menudo. 

- Añadir el aceite, la leche (y la miel si la usáis). Mezclar la masa con una espátula. Tiene que estar todos los ingredientes integrados y que, al cogerla con los dedos, se puedan formar bolas. Si no es así, añadir un poco más de harina o de leche. 

- Formar bolas de igual tamaño, aplanarlas con la mano e ir cortando las galletas con el corta pastas. 
Horneado 

- Colocar las galletas sobre una bandeja forrada con papel sulfurizado. 

- Hornear en horno precalentado durante 13 minutos a a 170º si son sin azúcar y a 180º, con azúcar. 

- Una vez pasado el tiempo, levantar con cuidado una galleta. Si se desprende del papel, sin romperse, está hecha. 

- Sacar la bandeja del horno y dejar que las galletas se enfríen. Al principio, están blandas, pero endurecen un poco después y no se rompen. 

- Conservarlas en una lata o en un bote de cristal. 

Notas: 

- He utilizado aceite de oliva virgen extra, porque me parece más sano y me gusta mucho, pero se puede usar también, el de oliva suave o el de girasol. 

- Mi chocolate contiene un 85% de cacao. Para los diabéticos, la cantidad de hidratos es menor que la de otros chocolates; es el que suelo comer y utilizar en mis recetas, porque no voy a añadir más edulcorante a los dulces, si ya lo llevan.

- La leche vegetal la uso a menudo en este tipo de recetas, pero podéis usar de vaca o sin lactosa. 

Bon profit!

*Esta receta es una adaptación de una receta de Ester Lozano, vista en su página de Facebook.

Esta receta fue enviada a Hearth and Soul Blog Hop
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Arroz de coliflor y bacalao en paella


Si os digo que hacía años que no preparaba este rico arroz, os extrañará y es por culpa del blog. Tener un blog, casi obliga a cocinar muchas recetas nuevas y, a veces, se nos olvida repetir algunas que nos encantan, como este arroz tan valenciano. Muchas veces he comprado coliflor en los últimos meses y por no tener bacalao a mano, el arroz ha quedado aparcado.

El otro día, me pasó lo mismo, pero me dije que, aunque el arroz perdiera un poco de calidad, por no tener unos buenos lomos de este rico pescado en salazón, no iba a esperar de nuevo. Compré unas migas sin espinas y me puse a ello. Mi hijo, me lo pedía, esa era otra de las razones, pero os comento, que aunque yo tengo que comer poca cantidad de arroz, estaba deseando volver a degustarlo.

Os puedo contar una anécdota que me ocurrió hace unos veranos. Para mí, este arroz es un manjar, de hecho, todo lo que lleva bacalao, forma parte de recetas tradicionales familiares, algunas de las cuales, podéis encontrar en el blog. Por eso, pensé que era un plato ideal para invitar a un matrimonio amigo. Estábamos en verano y en la terraza, hemos compartido con ellos, que no son valencianos, más de un plato de arroz, pero casi siempre, una Cassola d’arròs al forn de mi familia, el arroz al horno valenciano que muchos conocéis. A ellos les encanta y presumen con sus familiares y amigos de lo bien que me sale, enseñándoles fotos y todo. Al poco tiempo de conocernos, como no tenía una cazuela de barro grande, lo preparaba en dos pequeñas y teníamos las puertas de nuestras casas abiertas y cada una de las cazuelas en uno de los hornos. Eso se solucionó pronto porque compré una para ocho personas, pero perdimos ese encanto de antaño, la confianza de vivir con la puerta abierta pasando de una casa a la otra, sin problema.

Ese día, sin saberlo, tuvieron la visita de unos primos y, como hay confianza, también vinieron a comer. Yo tuve que hacer milagros de última hora porque no era lo mismo cocinar para cinco, que para siete. No tenía tanto bacalao desalado y eso no tenía solución al menos que quisiera que el arroz estuviera muy salado. Así y todo, decidí aumentar la cantidad de arroz pensando, que el caldo de pescado y el bacalao, que no era poco, solventarían sin problema el entuerto en el que me vi metida. Se supone, que cocino a menudo y debo tener recursos.

Me salió bien y por supuesto, no dije nada. Mi sorpresa de tener dos invitados extra no quedó ahí. Ya sabía que para mis amigos, cualquier arroz es una paella y que una paella, no es paella, si no lleva unas gambas impresionantes. Hacía tiempo que les había mostrado cómo mi madre preparaba una auténtica paella valenciana de pollo y conejo utilizando leña y un paellero especial. Pero, me parece, que ellos siguen haciendo su paella con gambas y kilos de arroz para que casi se pueda cortar como una tortilla. Sus familiares, pensaban lo mismo, pero cuando él, probó el arroz con bacalao y coliflor, sólo abrió la boca, para decir:

- Esto es un arroz de pobres. No lleva gambas.

Os podéis imaginar, me quedé sin palabras en el primer minuto, pero reaccioné y le contesté:

- Siento contrariarte, pero no sabes a qué precio he comprado este bacalao y creo que le hace la mejor competencia a cualquier gamba que se precie.

Mis amigos se quedaron callados y yo no dije nada más, porque, imagino que estaréis pensando que fue un maleducado ya que se habían invitado a última hora y por supuesto, no supo apreciar un buen arroz, diferente a cualquiera de los que había comido en su vida (con gambas de las gordas, claro).

Lo preparé en la vitrocerámica porque no tenía otra opción, pero si podéis hacerlo utilizando un paellero de gas o de leña, notaréis la diferencia.

Espero que os guste tanto como a nosotros.
Ingredientes 2-3 raciones

- 30 g de cebolla
- 40 g de aceite de oliva virgen extra
- 100 g de tomate 
- 4 dientes de ajo
- 300 g de flores de coliflor
- 200 g de bacalao desalado
- azafrán en hebra
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 200 g de arroz bomba
- 700 g de caldo de pescado hirviendo porque mi arroz es bomba (ver notas)
- sal si el caldo no está ya salado
Preparación tradicional

- Desalar el bacalao 48 h antes tal y como indico en las notas.

- Pelar la cebolla, cortarla en brunoise. Pelar los ajos y cortarlos en láminas.

- Pelar y cortar el tomate. Picarlo menudo.

- Quitar las hojas verdes de la coliflor, desprender los ramos e ir quitando las partes más duras dejando los ramitos pequeños.

- Pesar el caldo y calentarlo hasta que hierva. Agregar un poco más por si se evapora un poco en la cocción. 

- Verter el aceite en la paella. Cuando esté caliente agregar la cebolla. Cuando esté blandita, pero no dorada, agregar los ramitos de coliflor. Yo uso muy poco aceite, por eso, cuesta un poco más de tiempo, sofreír la coliflor. Lo hago a fuego lento y removiendo a menudo.

- Cuando la coliflor haya perdido su dureza, agregar el tomate. Remover y sofreír a fuego lento hasta que ya no suelte nada de líquido.

- Agregar las migas de bacalao cortadas menudas, remover para que se sofría y dejar que se cocine apenas dos o tres minutos. Añadir el pimentón y las hebras de azafrán tostadas previamente. Remover unos segundos cuidando que no se queme el pimentón.

- Incorporar el arroz y sofreír muy bien.

- Es el momento de agregar el caldo hirviendo (Si lo pesamos, nos aseguraremos de que vertemos la cantidad adecuada).

- Subir el fuego para que el caldo siga hirviendo. Mantener a fuego fuerte unos 8 minutos, pero sin dejar de estar pendientes. Pasado este tiempo, bajar el fuego y mantenerlo muy lento durante unos 10 minutos (ver notas).

- Si os gusta la base del arroz se “socarre”, es decir, obtener el típico “socarrat”, arroz tostadito tan típico de la paella, sólo tenéis que subir el fuego unos 30 segundos, sin pasaros. A veces, se “socarra”, sin hacerlo.

- Dejar reposar unos minutos y servir.

Notas:

- Si utilizamos, en vez de arroz bomba, arroz de grano redondo, con 600 g de caldo de pescado o de agua, será suficiente. También cuando utilizamos el arroz bomba, es necesario un poco más de tiempo de cocción.

- Si utilizamos un buen caldo de pescado, el arroz, aún estará más bueno, pero también se puede hacer con agua. Siempre el triple de cantidad de la cantidad de arroz y si es arroz bomba, 100 g más. Es muy importante agregarlo hirviendo al arroz.

- Compré migas de bacalao, porque cuando fui al puesto del mercado estaba cerrado y no pude adquirir un buen lomo de bacalao. El resultado es mejor, como es de suponer, si el bacalao es de buena calidad. 

- Es importante desalarlo. En casa no tomamos demasiada sal, yo nada, así que lo tengo a remojo en agua 48 horas, cambiándole el agua cada 8 horas. Si no utilizamos migas, sino lomos de bacalao, tendremos que quitar con esmero las espinas.

- No le añadí sal al arroz, pero si tomáis sal, comprobad el punto de sal y añadid a vuestro gusto.

- Hay muchas versiones de este arroz. Con o sin cebolla, con o sin ñora, con caldo de pescado o con agua... A mí me gusta añadirle cebolla, pero muy poca cantidad para que no añada humedad al arroz.

- Me gusta mucho el arroz bomba, no se pasa tan fácilmente, tanto, que incluso, al día siguiente, el arroz se puede comer sin problema y está muy bueno.

- El tamaño de la paella es importante porque el arroz quedará mucho mejor obteniendo una capa fina, no gruesa. No utilicéis una paella pequeña.

- Si por falta de práctica, o el tipo de arroz, veis que no se acaba de hacer, no tengáis problema, cuando lo tenéis a fuego bajo, de taparlo con una tapa.

- Corté los dientes de ajo demasiado grandes, casi más que la coliflor y la cebolla, pero es que me gusta encontrármelos así. Manías mías y si nadie se queja…

Bon profit!

Queso fresco de yogur, con pimentón y semillas


Hace unos meses, publiqué una receta de Queso fresco de yogur, dos texturas, de lo más sencilla y en la que ni siquiera teníamos que preparar el yogur en casa. Fue un éxito y lo repito a menudo. El otro día, como no tenía yogur casero, compré en el supermercado, pero pensé en el queso y cambié de opinión. Haría mi propio yogur, pero volvería a preparar un quesito en un santiamén. Se me ocurrió modificarlo a mi gusto y éste es el resultado.

Me lo estoy comiendo yo sola y por eso, aún me queda. A ver si os convencen mis cambios y no sólo os ponéis a hacer éste, sino que se os ocurren otras ideas y me las contáis.

Feliz fin de semana.
Ingredientes

- 1 kg de yogur desnatado comercial (8 yogures) 
- 2 o 3 cucharaditas de pimentón dulce
- 3 cucharadas de semillas variadas (lino, calabaza, chia, girasol)
- sal y pimienta blanca
Preparación tradicional

- Preparar el queso de yogur siguiendo las instrucciones que os indico aquí, pero sin añadir el resto de ingredientes.

- Pasadas 4 horas, y sin quitar el queso del paño, agregar el pimentón, las semillas, la sal y la pimienta. Mezclar muy bien con una cuchara hasta que esté todo bien integrado. Comprobar el sabor y agregar más pimentón, sal y pimienta, si es necesario.

- Dejar reposar el queso 4 horas más y pasarlo a un molde para que coja forma. Al ser desnatado, cuaja menos pero tal y como veis en las fotos, coge forma.

- Dejar el queso en la nevera hasta el día siguiente y dentro del molde.

- Al día siguiente, tendrá más consistencia, que se incrementará un poco más con el paso de las horas y si lo mantenemos en frío.

- Si no se consume en seguida, conservar en un recipiente hermético.
Notas:

- Lo podéis hacer con queso natural o griego. Adquiere más consistencia.

- Tal y como indico en la preparación, se puede añadir más o menos pimentón, semillas, sal y pimienta, dependiendo del gusto de cada uno.

Bon profit!

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Croquetas de carne de cocido con salsa de queso y miel


En el Recetario Mañoso de Invierno, nos animan a cocinar recetas de cocido u otros platos que preparamos a partir del reciclaje de las sobras, lo que se suele llamar ropa vieja. En cada región se prepara de una forma, incluso, me atrevo a decir que en cada casa. Ya publiqué hace poco una receta maravillosa que encontré en un libro muy especial y muy antiguo, El cocido a la nieve, por eso, no era fácil ser original, ya que esa receta de reciclaje de cocido, lo es y mucho.

Mucha gente hace croquetas, pero como yo quería que fueran diferentes, se me ocurrió servirlas con una salsa especial por la que mi hijo tiene especial predilección y fue él, el que mi pidió que, en vez de mostaza, le añadiera miel. ¡Cómo nos gustaron estas croquetas con la salsa de queso y el dulzor de la miel!

No utilicé la verdura, sólo la carne del cocido y unos pocos garbanzos. Es importante que la leche sea entera para que la bechamel quede espesa y podamos formar bien las croquetas. Utilicé mantequilla baja en grasa y aceite de calidad.

Me he inspirado para preparar estas croquetas en la receta de mi amiga Maribel, Miel y Limón. Me pasaba como a ella, las croquetas con la receta de la máquina, no me quedaban a mi gusto. No me equivoqué, me ha funcionado y seguiré su método. Gracias querida Maribel.

No olvidéis, que la Salsa de queso manchego no lleva mostaza. Una vez fría, al servir las croquetas, verter un poco de miel por encima. Un placer, que espero que os guste.

Ingredientes 

Para las croquetas

- 300 g de restos de carne de cocido y garbanzos
- ½ cucharadita de ajo en polvo
- ½ cucharadita de pimienta negra molida
- 100 g de cebolla
- 30 g de aceite de oliva virgen extra
- 30 gr de mantequilla, la mía baja en calorías
- 150 g de harina de repostería
- 600 g leche entera
- sal 
- nuez moscada

Para acompañarlas

- miel de azahar

Para rebozar

- pan rallado
- huevo batido
- aceite de oliva virgen extra
*Manga desechable y boquilla especiales para formar las croquetas 
*Una pinza de plástico para cerrar la manga (pinza cierra bolsas) 

Preparación en TMX 

- Desmenuzar la carne del cocido. Sazonar con el ajo molido y la pimienta negra molida. Sofreír en una sartén con un poco de aceite. Agregar los garbanzos y seguir sofriendo hasta que la carne y los garbanzos estén dorados, pero no demasiado. 

- Picar la carne y los garbanzos programando, 6 segundos, velocidad 4. Comprobar si ha quedado bien triturado y si no es así, programar, algún segundo más. 

- Sacar del vaso y reservar. 

- Pelar la cebolla, cortarla en cuartos y pesar la cantidad indicada. Introducirla en el vaso junto con el aceite y la mantequilla. Programar, 5 segundos, velocidad 5. Bajar los restos con la espátula y programar, 10 minutos, 120º (TMX 5) o varoma (TMX 31). 

- Agregar la harina. Programar, 3 minutos, 100º, velocidad 3 y ½. 

- Incorporar la leche (que no esté fría), la sal y la nuez moscada. Yo la rallo en el momento. Programar, 5 segundos, velocidad 6 y después, programar 7 minutos, 100º, velocidad 3, pero sin colocar el cubilete. Cuando falte un minuto subir a velocidad 4. 

- Agregar la mezcla de carne y garbanzos reservada. Programar, 3 minutos, 100 grados, velocidad 4, giro a la izquierda; introducir la espátula por el bocal y dejar puesta durante los 3 minutos para que vaya removiendo la masa mientras se acaba de hacer. Rectificar de sal si fuese necesario. 
Preparación tradicional 

- Desmenuzar la carne del cocido. Sazonar con el ajo molido y la pimienta negra molida. Sofreír en una sartén con un poco de aceite. Agregar los garbanzos y seguir sofriendo hasta que la carne y los garbanzos estén dorados, pero no demasiado. 

- Picar la carne y los garbanzos con la ayuda de una picadora y si no se tiene, con un cuchillo comprobando que queda bien picado. Reservar. 

- Pelar la cebolla, cortarla en cuartos y pesar la cantidad indicada. Picarla muy fina. 

- Poner en una sartén el aceite y la mantequilla. Agregar la cebolla y sofreírla hasta que esté hecha, cuidando que no se queme. Para acelerar el proceso, yo añado un poco de sal a la cebolla. 

- Incorporar la harina y sofreírla bien sin dejar de remover. Esto es importante para conseguir que la bechamel no sepa a harina. 

- Incorporar la leche (que no esté fría) poco a poco, la sal y la nuez moscada. Yo la rallo en el momento. Remover con las varillas manuales sin parar hasta que comprobemos que no quedan grumos de harina. Cocer sin dejar de remover hasta que la bechamel espese. 

- Agregar la mezcla de carne y garbanzos reservada y cocer a fuego medio unos minutos, sin dejar de remover hasta que la mezcla esté bien espesa. Rectificar de sal si fuese necesario. 

Después de preparar la masa 

- Colocar la manga pastelera en el cestillo de forma que sobresalga. Verter la masa de las croquetas, con la ayuda de la espátula. Cerrarla con la pinza de plástico colocándola al nivel donde termina la masa para que no se reseque. 

- Cuando la masa esté fría, introducir la manga pastelera en la nevera hasta el día siguiente. 
Formado y fritura de las croquetas 

- Cortar la punta de la manga pastelera que sea un poco más grande que la boquilla. No quitar la pinza y colocar la boquilla. 

- Espolvorear el pan rallado en una bandeja no muy grande. 

- Batir el huevo en un plato. 

- Formar un churro gigante con la masa de forma que quede sobre el pan rallado. 

- Cortar la masa con un cuchillo del tamaño que se deseen las croquetas. 

- Rebozar cada una con el pan rallado. Cogerlas con cuidado y pasarlas por el huevo batido y después, de nuevo, por el pan rallado. Ir colocándolas sobre otra bandeja cubierta con papel sulfurizado (ver notas). 

- Freír en abundante aceite hasta que estén doradas. Yo lo hago en un cazo y no frío más de cuatro a la vez para que no el aceite no se enfríe. Cuando estén doradas y fritas, colocarlas sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.

Bon profit!

Samosas rellenas de farsa de bonito en conserva


En Reciclando Sabores se nos ocurren todo tipo de recetas y, a veces, los “tristes de mi cocina” están mucho más que tristes, casi moribundos. Esto ocurrió con un paquete de hojas de masa brick que había comprado, transportado de una casa a otra y olvidado en el frigorífico. Pasó el tiempo y me acordé de ellas comprobando que habían caducado hacía dos días. Abrí el paquete y por suerte, aún no estaban secas, pero había que darles un uso urgente. Eché otro vistazo por la nevera y encontré pimiento asado y medio bote del Bonito en conserva que había hecho el pasado verano y que también tenía que consumir pronto.

El tema, ahora, era decidir qué forma iba a dar a las hojas y cómo iba a preparar el relleno. Iba a ser mi comida y cuando tuve resuelto el dilema, probé a darles la forma de samosa con un relleno de lo más sencillo y que resultó estar muy rico, parecido al de las empanadillas de tomate. Como me salieron muchas y no quería que mi hijo se encontrara con tropezones de pimiento asado (siempre pone pegas), trituré el relleno y os confirmo, que le encantaron. No words!

Un reciclaje ideal para una cena e incluso, para picar antes de una comida no demasiado copiosa. Os gustarán.

Ingredientes para 12 samosas

- 100 g de bonito en conserva
- 2 huevos duros (105 g)
- 155 g de pimiento rojo asado
- 1 diente de ajo 
- nueces troceadas (a gusto)
- sal y pimienta
- 8 hojas de brick 
- aceite de oliva
- salsa de mostaza a la miel (opcional)
Previamente…

- Cocer los huevos en agua hirviendo con un poco de vinagre durante unos 10 minutos. Refrescarlos con agua fría. Cuando estén fríos, pelarlos. Reservar.

Preparación en TMX

- Poner en el vaso los huevos, el pimiento asado, las nueces, el ajo, sal, pimienta y el bonito. Programar, 8 segundos, velocidad 4. Sacar del vaso y reservar. 

Preparación tradicional

- Si no tenemos un robot en el que piquemos los ingredientes, lo haremos manualmente. 

- Mezclar todos los ingredientes y agregar un poco de sal y pimienta. Reservar.
Montaje de los paquetes de brick

- Rellenar las hojas de brick tal y como os indico en el paso a paso; cortar la masa por la mitad, quedan dos semicírculos, después, colocar un poco de farsa en la parte inferior (justo donde os he colocado la flor del logo) y seguir las imágenes de izquierda a derecha hasta que esté formado el triángulo. Repetir el proceso con el resto de hojas.
Relleno escondido bajo la flor de mi logo vamos doblando tal y como muestran las imágenes
- Rociar una sartén con aceite, pero no demasiado. Cuando esté caliente, dorar las samossas hasta que estén doradas por los dos lados.

- Colocarlas sobre papel de cocina.

- Servir en seguida con un poco de salsa de mostaza a la miel y ensalada.
Notas:

- Se puede utilizar atún o bonito en conserva no casero.

- Se pueden freír y/o hornear.

- Se pueden conservar sin pasarlas por la sartén en un recipiente hermético y en la nevera.

Bon profit!

Ingredientes reciclados: Los tristes de nuestra cocina
Posible sustitución


Hojas de masa brick
por
Hojas de masa filo, masa para empanadillas, crêpes

Pimiento rojo asado casero
por
Pimiento asado en conserva, pimiento de piquillo, pimiento rojo o verde frito


Bonito en conserva casero
por
Bonito en conserva comprado, atún en conserva, caballa en conserva


Para finalizar, os presento la receta de mi amiga y compañera de Proyecto, Rosalía: Este mes nos regala una rica salsa de queso, pero no de un queso cualquiera, es de una torta del Casar que estaba demasiado curada. Por si no lo sabéis, la Torta del Casar, es un queso extremeño con DOP, que yo conozco muy bien. Se retira la cascara superior y en el interior encontramos una pasta que va de blanda a untosa con un sabor delicioso, diferente a cualquier otro. Rosalía, decidió hacer una salsa de queso concentrada para utilizarla en diferentes preparaciones. Seguro que está muy buena.
Os invitamos de nuevo, como cada mes, a dejarnos vuestras recetas de reciclaje. Tenéis desde hoy hasta el 15 de febrero.

En la parte inferior está la herramienta que utilizaremos cada mes y que de forma muy sencilla os facilitará colgar vuestra receta.

Pinchad en Inklinkz (en azul) y seguid las instrucciones. En unos segundos, vuestra receta estará enlazada, tanto en Rossgastronómica como en Thermofan.

Os esperamos. Muchas gracias


Crema pastelera de chocolate y licor de naranja


Empezamos la semana con algo dulce, pero sin azúcar, claro. Últimamente, he preparado bastantes cosas dulces, algunas de ellas, ni las he fotografiado, pero ya las repetiré. Ya publiqué hace tiempo una Crema de pastelera de chocolate y también, otra Crema pastelera al café. Ambas se pueden comer a cucharadas o sirven, de hecho, sirvieron para rellenar un Tronco de Navidad relleno de crema de chocolate y el Roscón de Reyes relleno de crema al café.

Es una receta que se hace en tan sólo 8 minutos y automáticamente en la TMX. No la he preparado de la forma tradicional, pero no es complicado, sólo tardaréis un poco más.

En breve, publicaré la receta en la que utilicé esta crema de chocolate un poco borrachina.
Ingredientes para 6- 8 raciones

- 50 g de chocolate fondant en trozos
- 500 g de leche a temperatura ambiente (yo desnatada)
- 60 g de azúcar de abedul o de azúcar
- 50 g de harina fina de maiz (Maizena)
- 2 huevos L + 2 yemas
- 5 cucharaditas de Cointreau u otro licor de naranja 

Preparación en TMX

- Hice la receta automática de TMX 5, pero adaptándola a mis necesidades. Lo primero que hay que indicar es que queremos crema espesa y de 6 a 8 raciones. Después se pesan los ingredientes. Yo, como la he hecho de chocolate lo primero que hice, antes de programar la receta automática, fue triturar el chocolate.

- Poner el chocolate en el vaso de la Thermomix y programar, 10 segundos, velocidad progresiva 5-7.

- Agregar el resto de ingredientes y la máquina programa automáticamente el tiempo y velocidad. Son 7 minutos a 90º.

- Si no tenemos el TMX 5, colocar la mariposa en las cuchillas y añadir el resto de ingredientes. Programar, 7 minutos, 100º, velocidad 3.

- Seguidamente, programar 1 minuto más, a velocidad 3, sin programar temperatura.

- Verter en un cuenco, taparlo con film transparente para evitar que se forme una película en la superficie y dejar enfriar. 
Preparación tradicional

- Poner la leche con el chocolate triturado a hervir. Cuando hierva, retirar y dejar templar.

- Aparte, poner el azúcar de abedul o el azúcar y con la maicena, bañar con un poco de leche templada, mezclar bien y añadir los huevos y las yemas batidos.

- Agregar a esta mezcla el resto de la leche y el Cointreau. Calentarla hasta que espese (unos 10 minutos) sin parar de remover.

- Verter en un cuenco, taparlo con film transparente para evitar que se forme una película en la superficie y dejar enfriar. 

Notas:

- Es una crema que queda muy espesa.

- Le añadí Cointreau, pero la cantidad que utilicé es para obtener un toque suave a licor. Si lo queréis más fuerte, añadid más.

Bon profit!

Espaguetis integrales con setas, coliflor y gambón


Muchos de los platos de pasta que preparamos en casa, se quedan sin foto. La mayor parte de las veces, nos inventamos la receta y utilizamos ingredientes de los que tenemos en la nevera. Hablo en plural, porque mi hijo es también el que cocina platos de pasta de esta forma. En esta ocasión, se le ocurrió mezclar ingredientes poco habituales como la coliflor y las setas junto a unos gambones. 

Últimamente, compro pasta integral. Para mí, es mejor porque tiene menos hidratos y a él le gusta también. En esta receta utilizamos espaguetis integrales y no podía faltar un toque de cayena para que el resultado fuera aún más del gusto de Carlos. 

Es un plato bien sencillo y muy barato, ya que, tanto, setas, como gambones, son congelados, pero no por eso, el resultado, desmerece. Si queréis utilizar setas y gambas frescas, seguro que aún estarán más ricos estos espaguetis. 

Si os gustan las setas, la coliflor y los gambones, os recomiendo este sencillo y rico plato de pasta.
Ingredientes para 2 personas 

- 10 gambones congelados 
- 60 g de aceite de oliva virgen extra + 20 g 
- 6 dientes de ajo grandes 
- 1 cayena pequeña (opcional) 
- 200 g de coliflor 
- 150 g de setas (las mías congeladas) 
- sal y pimienta 
- 1200 g de agua para cocer la pasta 
- 200 g de espaguetis integrales 

Previamente, 

- Descongelar los gambones. Si no los tenemos descongelados, con sólo ponerlos dentro de una bolsa de plástico e introducirla en un bol con agua caliente, los tendremos listos en seguida. 

- Pelar los gambones y quitar las cabezas. 

- Si las setas no son congeladas o en conserva, limpiarlas y cortarlas en trozos si son grandes. 

- Pelar los dientes de ajo. 

- Separar los ramitos de la coliflor de forma, que no queden demasiado grandes. 

- Pesar los espaguetis (la cantidad, dependerá de la que cada comensal desee, pero en casa, siempre es más cantidad para mi hijo que para mí) 

Preparación en TMX 

- Verter el aceite en el vaso. Agregar las cabezas de los gambones y las pieles. Programar, 2 segundos, velocidad 4. Bajar los restos con la espátula y programar, 5 minutos, 120º, velocidad 1 (en la TMX 31, 100º). Sacar del vaso y colar el aceite restante, desechando los restos de cabeza y pieles y reservando el aceite en un bol. No queda mucha cantidad porque utilizo poca cantidad de aceite siempre. 

- Incorporar los dientes de ajo y programar, 4 segundos, velocidad 7. Bajar los restos con la espátula y agregar 20 g de aceite y una cayena pequeña. Programar, 5 minutos, 120º, velocidad 1. 

- Poner la mariposa, agregar los ramitos de coliflor y las setas. Programar, 10 minutos, 100º, velocidad 1, giro a la izquierda. Cuando termine el tiempo, salpimentar a gusto cuidando que la sal y la pimienta no caigan sobre las cuchillas. 

- Volver a programar, 5 minutos, 100º, velocidad 1, giro a la izquierda. 

- Incorporar al vaso, el resto de aceite de sofreír las cabezas y las pieles de los gambones, así como los gambones cortados en trozos. Programar, 5 minutos, 100º, velocidad 1, giro a la izquierda. Cuando termine el tiempo, verter el contenido del vaso en una cazuela y reservar. 

- Enjuagar el vaso y verter el agua. Programar, 12 minutos, 100º, velocidad 2, giro a la izquierda. Cuando acabe el tiempo, introducir los espaguetis por el bocal y programar, 8 minutos, 100º, velocidad cuchara, giro a la izquierda (el tiempo será el indicado en el paquete). 
Preparación tradicional 

- Verter el aceite en una sartén. Agregar las cabezas de los gambones y las pieles. Sido ofreírlas bien y triturar. Colar el aceite obtenido y reservarlo, desechando los restos de cabeza y pieles. No queda mucha cantidad porque utilizo poca cantidad de aceite siempre. 

- Pelar y cortar en láminas los dientes de ajo, ponerlos en la sartén y agregar 20 g de aceite y una cayena pequeña. Sofreír sin que se quemen. 

- Agregar los ramitos de coliflor, las setas. Sofreír a fuego lento. La coliflor es más dura que las setas y tardará más en cocerse, pero las setas son congeladas y aportarán un poco de líquido a la verdura. Es mejor tapar la sartén para acelerar el proceso y controlar la cocción. Salpimentar a gusto. 

- Incorporar a la sartén, el resto de aceite de sofreír las cabezas y las pieles de los gambones, así como los gambones cortados en trozos. Seguir sofriendo durante 5 minutos. 

- Cocer la pasta con abundante agua y un chorro de aceite. El tiempo será el indicado en el paquete). Cuando esté lista, colar el líquido y dejar los espaguetis en la misma cazuela. 

- Verter el contenido de la sartén en la cazuela y reservar. 

- Agregar los espaguetis a la cazuela. Remover bien durante uno o dos minutos hasta que se mezclen bien todos los ingredientes y se vaya reduciendo el líquido de la salsa. 

- Servir caliente.

Notas: 

- Se puede utilizar otro tipo de pasta o cocerla sin la TMX, pero ya que tenemos el vaso sucio, es más útil y mucho más rápido, a la vez, que ensuciamos menos. 

- Si las setas y los gambones son congelados, quedará un poco de líquido de cocción que sabe muy bien y se evapora si vertemos la pasta junto con la salsa en una olla y removemos unos minutos. 

Bon profit!